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LOS CÍCLIDOS DE LOS LAGOS MALAWI Y TANGANIKA


Los cíclidos de los lagos africanos constituyen todo un mundo dentro de la acuarofilia. Las características de los entornos son diferentes entre los distintos lagos, e incluso dentro de los mismos. Los peces que habitan estas habitats son tan variados y singulares como los medios que les dan cobijo. Los acuarios que se han de preparar para conseguir que estas especies se encuentren a gusto y lleguen a reproducirse difieren bastante del concepto normal de acuario al que estamos acostumbrados, y por eso bien se merecen que les prestemos algo de atención. En este articulo hablaremos de cómo recrear los ambientes de los lagos Tanganika y Malawi.

ASPECTOS COMÚNES
Existen una serie de aspectos comunes a los cíclidos, tanto del lago Tanganika como del lago Malawi, que hay que tener en cuenta. Los cíclidos de estos lagos son peces muy territoriales, lo que conlleva dos consecuencias. La primera es que deben de disponer de suficiente espacio y refugios como para poder delimitar un territorio. Si esto no es así, las peleas entre los machos serán constantes, y estas peleas, a la larga, terminarán por debilitar a los animales. Por supuesto, en un acuario asolado por las peleas intestinas, nos podemos despedir de la crianza.
La segunda consecuencia de su territorialidad es que se deben introducir a la vez todos los ejemplares en el tanque. Si introducimos a posteriori peces, estos se encontraran en un medio nuevo, si territorio propio y rodeados de vecinos hostiles, los cuales si tienen su territorio y además están empeñados en defenderlos de invasores. Los nuevos ejemplares tendrán una vida más que probablemente corta. El estrés y los continuos ataques por parte de otros peces acabarán con su vida. Si se introducen todos los animales a la vez, lo que conseguiremos es que todos estén en las mismas condiciones, cada uno se hará con su territorio como mejor pueda y tras un corto periodo de agitación llegará la calma.
La proporción de machos / hembras deberá de ser de un macho por cada dos o tres hembras, y nunca deberemos de colocar más de dos machos de la misma especie en un tanque si su superficie impide que cada uno delimite su propio territorio.
En general se deberían evitar las especies de mayores dimensiones (entre 20 y 30 cm) salvo que dispongamos de un acuario muy grande (por ejemplo 500 l.). Como norma general, para un acuario en el que vayamos a alojar especies de entre 10 y 20 cm, deberíamos usar un tanque con una capacidad de 250 l. Nunca debemos utilizar tanques con longitudes inferiores a 80 cm, puesto que no se logra un efecto estético adecuado. Cuanto mayor sea el fondo del acuario (ancho) menor será la agresividad territorial.
Por último hay que mencionar que estos peces excavan, es más, una de sus aficiones preferidas es remover el fondo y trasladar todos los objetos que son capaces de mover de un lado al otro del acuario. En un tanque decorado con rocas, algunas de las cuales pueden tener unas dimensiones respetables, la estabilidad más que una opción, es una necesidad. Todas las rocas que coloquemos y cuyo tamaño sea susceptible de causar alguna desgracia tienen que estar perfectamente fijadas, de tal manera que su caída accidental sea imposible. Un bote de silicona puede ser de gran ayuda para los que intentan decorar este tipo de acuarios. Además hay que tener en cuenta que es imposible usar un filtro de fondo en este tipo de acuario, los peces pueden llegar a dejar al descubierto alguna de las placas, con lo que la acción filtrante se verá claramente disminuida por no decir anulada. Desde luego si nuestros cíclidos tienen la oportunidad se dedicaran a desguazar alegremente el filtro pedazo a pedazo.
Hay quien recomienda usar acuarios de metacrilato cuando se intenta imitar este tipo de ambientes, puesto que este material es menos susceptible de sufrir roturas que el cristal y porque es bastante más ligero que este último. Hay que decir también que es más susceptible de sufrir arañazos, y que distorsiona más la vista que el cristal. La elección a gusto del consumidor.

EL LAGO MALAWI
Es el mas meridional de los tres grandes lagos, esta situado a 470 m sobre el nivel del mar, y su profundidad máxima es de 758 m. Su origen data del Mioceno. Su forma es alargada en sentido Norte - Sur, con 600 km de largo y tan solo 86 de anchura máxima.
La temperatura del agua puede oscilar entre los 24º y 29 º C en la superficie, pero a medida que ganamos profundidad, sus aguas van teniendo una temperatura homogénea y casi constante a 22º C. Esta agua pueden calificarse de cristalinas, apenas contienen materia orgánica en suspensión, y la luz del sol puede llegar hasta profundidades de unos 20 m. El Ph de esta agua es claramente alcalino, y se sitúa entre 7,7 y 8,8. Como corresponde a un rango de Ph alcalino, son aguas duras, con una dureza total de aproximadamente 12º dGH.
Si nos sumergiésemos en las limpias aguas de este lago nos encontraríamos con unas orillas en las que aparecen unos grandes acantilados rocosos que se sumergen en el agua. En el fondo, de tipo arenoso, reposan enormes rocas y cascotes.

Diseño del acuario:
Para imitar el ambiente del lago Malawi vamos a necesitar dos elementos principalmente, rocas y grava para el fondo.
Lo primero que hay que hacer antes de nada es recubrir tanto el fondo como la pared trasera (en los lugares donde se apoyen las rocas si este es el caso) con una capa de gomaespuma (de la más consistente, como la que se emplea en las colchonetas) de un cm de grosor. Este material evitará que relieves puntuales de las rocas puedan causar un exceso de presión en alguna porción de las paredes que cause que se rompan. Puesto que la decoración se basa en rocas, es esencial que el acuario este situado sobre una base firme, y que por supuesto el forjado de nuestra vivienda sea capaz de soportar el peso.
Como material de fondo lo más adecuado es una mezcla de arena fina con grava gruesa en proporción 1 / 2. Lo mejor es que la tonalidad general sea gris.
La decoración ha de prepararse antes de llenar el acuario. Como principal elemento decorativo necesitaremos algunas (3 ó 4) rocas grandes (1/6 a 1/10 del volumen del acuario). Estas rocas constituirán el principal referente visual de nuestro acuario, y la base sobre la cual se asentarán las rocas de menores dimensiones. Hay que colocarlas en la parte trasera del acuario para crear un efecto de profundidad. Deberemos ir probando su ubicación hasta lograr los mejores efectos estéticos. Una ves situadas las rocas principales procederemos a colocar el resto. Serán rocas más pequeñas que iremos situando en gradiente, las mayores al fondo y las menores hacia la parte delantera. También serán cúbicas o prismáticas, y carentes de bordes, cantos o picos afilados. Trataremos de formar cuevas que servirán de refugio y referencia territorial a nuestros peces. Hay que asegurarse que al menos cada macho disponga de un refugio. Si La estructura no nos parece lo suficientemente estable podemos pegar las piedras entre sin mediante silicona.
Las tonalidades de rocas más adecuadas son las grises, cuanto más oscuras mejor, deberán de tener formas cúbicas o prismáticas, y carecer de bordes o puntas afilados.
La decoración, a parte de estética ha de permitir a los peces delimitar adecuadamente su territorio. Los refugios no pueden estar todos concentrados en una o varias zonas reducidas y que otras carezcan de ellos, sino que su distribución debe ser lo más uniforme posible. Hay que intentar igualmente que los refugios se sitúen a un mínimo de distancia entre ellos. Cuantos más refugios y oquedades haya mayores serán las posibilidades de tener contentos a todos nuestros peces. Para conseguir que la calidad y las condiciones del agua sean las más adecuadas es conveniente añadir preparados comerciales de sales de los lagos Tanganika / Malawi.
El filtro mecánico ha de ser potente, para que mantenga el agua lo más limpia posible de impurezas y que no cree corrientes. La iluminación, para que los peces destaquen en todo su esplendor, ha de ser intensa, lo ideal es 0,3 W por litro de agua. El espectro tendrá que ser de tipo luz de día o con una leve predominancia del azul (o una combinación de ambos si hay más de un portalámparas disponible). La iluminación será de 12 horas diarias.
La temperatura óptima para un acuario de este tipo podría situarse en 26º C.
Entre las especies más idóneas podemos citar Alunocara sp., Copadichromnis sp., Melanochromis sp., Pseudotropheus sp., Protomelas sp. y Labridochromis sp.

EL LAGO TANGANIKA
Es el segundo de los grandes lagos africanos en cuanto a dimensiones y el primero en cuanto a profundidad, el agua es más alcalina y dura que en el Lago Malawi, y a diferencia de este cuenta con zonas arenosas y áreas con un vasto crecimiento vegetal.
Puesto que se trata de reconstruir los ambientes rocosos en los lagos africanos, nos centraremos en este tipo de habitat.

Diseño del acuario:
Al igual que en el caso del Lago Malawi el principal elemento decorativo serán las rocas, pero en este caso, y puesto que así lo prefieren las especies que habitarán en el tenderemos a usar rocas más bien aplanadas y de contorno irregular, por supuesto desprovistas de bordes afilados. En este caso es esencial que queden espacios libre entre rocas adyacentes, puesto que este es el hábitat preferido para la cría del género Julidochromis sp. Formaremos una pila de rocas con la parte más alta en el fondo y la más baja hacia el frontal del acuario (en declive), con abundantes espacios entre las rocas. Lo primero que hay que hacer en este caso es construir la pila de rocas. Al igual que en el caso anterior, forraremos el fondo con gomaespuma, y también la parte trasera del acuario en los lugares en los que se apoyen las rocas. Es muy importante que las rocas que empleemos sean de naturaleza alcalina, puesto que nos ayudaran a mantener niveles adecuados de dureza y Ph. Usaremos dos tipos de rocas, por un lado las aplanadas y de gran superficie formaran una base, sobre la que colocaremos rocas de forma más cúbica y de menores dimensiones, que actuarán a modo de tacos para una nueva capa de rocas planas pero con menor superficie que la capa inferior para crear terrazas. De esta manera no aseguramos que queden espacios entre dos capas de piedras planas. La arena, de iguales características que en el caso del lago malawi, la colgaremos después de haber hecho la pila de rocas. Nuevamente, si es necesario, usaremos silicona para pegar las pilas poco estables.
En lo que se refiere a la iluminación es extrapolable lo dicho para el caso del lago Malawi, pero con un periodo de luz de 10 horas. El agua deberá tener un Ph de 8.0 y una dureza de 15º dGH. Para un adecuado equilibrio conviene añadir sales comerciales del lago Tanganika / Malawi. La temperatura idonea es de 26º C y tiene que contar con un filtrado potente que no cree corrientes pero que mantenga muy limpia el agua.
Los peces del Tanganika son muy sensibles a la variación de los parámetros físico químicos de agua, así que los cambios que hagamos deberán de ser de pequeños volúmenes frecuentemente. Las especies más idóneas para este tipo de acuario pertenecen a los géneros Julidochromis sp. y Neolamprologus sp. Puesto que los peces de ambos géneros se mueven en los estratos medios e inferiores de acuario, para que el superior no quede desierto podemos introducir algunos ejemplares de Lamprichthys tanganicanus si somos capaces de encontrarlos.